Análisis y Abstracción de la Información,


Unidad 2, Sesion 5, Actividad 2


Marco Teórico.

Los Carbohidratos y sus efectos en el organismo.

            Los carbohidratos proporcionan la principal y más barata fuente de energía en la alimentación de la mayoría de los pueblos del mundo. En la actualidad existe controversia sobre la posible relación entre enfermedades cardiovasculares y consumo de carbohidratos. Algunos autores como Cleave, Campbell y Yudkin han señalado una mayor frecuencia de enfermedad coronaria y otras afecciones (saccharine disease) en los países industrializados, circunstancia que se ha asociado con un mayor consumo de azúcar y harinas refinadas.
Estudios epidemiológicos evidencian una mayor incidencia de diabetes, obesidad y colelitiasis en las poblaciones que incluyen en su alimentación una tasa elevada de azúcar y harinas refinadas.1 En los “países occidentales” los carbohidratos representan el 50 % de los requerimientos energéticos totales y en los países tropicales pueden cubrir hasta el 90 % de la energía necesaria.
Los carbohidratos están ampliamente distribuidos en vegetales y animales; tienen importantes funciones estructurales y metabólicas.
En los vegetales, la glucosa se sintetiza a partir de dióxido de carbono y agua por medio de fotosíntesis, y es almacenada como almidón o usada para sintetizar la celulosa de las paredes de las células vegetales. Los animales pueden sintetizar carbohidratos a partir de aminoácidos, pero casi todos se derivan finalmente de vegetales.
 La glucosa es el carbohidrato más importante; casi todo el carbohidrato de la dieta se absorbe hacia el torrente sanguíneo como glucosa formada mediante hidrólisis del almidón y los disacáridos de la dieta, y otros azúcares se convierten en glucosa en el hígado. La glucosa es el principal combustible metabólico de mamíferos (excepto de los rumiantes), y un combustible universal del feto.
Es el precursor para la síntesis de todos los otros carbohidratos en el cuerpo, incluso glucógeno para almacenamiento; ribosa y desoxirribosa en ácidos nucleicos; galactosa en la síntesis de la lactosa de la leche, en glucolípidos, y en combinación con proteína en glucoproteínas y proteoglucanos. Las enfermedades relacionadas con el metabolismo de los carbohidratos son diabetes mellitus, galactosemia, enfermedades por depósito de glucógeno, e intolerancia a la lactosa.

Clasificación de los Carbohidratos.

Los carbohidratos se clasifican como sigue:
1. Los monosacáridos son los azúcares que no se pueden hidrolizar hacia carbohidratos más simples. Pueden clasificarse como triosas, tetrosas, pentosas, hexosas o heptosas, dependiendo del número de átomos de carbono (37), y como aldosas o cetosas, dependiendo de si tienen un grupo aldehído o cetona. Además de aldehídos y cetonas, los alcoholes polihídricos (alcoholes azúcar o polioles), en los cuales el grupo aldehído o cetona se ha reducido a un grupo alcohol, también se encuentran de modo natural en los alimentos. Son sintetizados por medio de reducción de monosacáridos para uso en la manufactura de alimentos para reducción de peso, y para pacientes con diabetes. Se absorben poco y tienen alrededor de la mitad del rendimiento de energía de los azúcares.
2. Los disacáridos son productos de condensación de dos unidades de monosacárido; los ejemplos son lactosa, maltosa, sacarosa y trehalosa.
3. Los oligosacáridos son productos de condensación de 3 a 10 monosacáridos. Casi ninguno es digerido por las enzimas del ser humano.
4. Los polisacáridos son productos de condensación de más de 10 unidades de monosacáridos; los ejemplos son los almidones y las dextrinas, que pueden ser polímeros lineales o ramificados.
Los polisacáridos a veces se clasifican como hexosanos o pentosanos, dependiendo de la identidad de los monosacáridos que los constituyen (hexosas y pentosas, respectivamente). Además de almidones y dextrinas, los alimentos contienen una amplia variedad de otros polisacáridos que se conocen en conjunto
Como polisacáridos no almidón; las enzimas de ser humano no los digieren, y son el principal componente de la fibra en la dieta. Los ejemplos son celulosa (un polímero de glucosa) de paredes de células vegetales, e inulina (un polímero de
fructosa), el carbohidrato de almacenamiento en algunos vegetales.

Efectos del elevado consumo de carbohidratos en la Dieta.

El consumo excesivo de azúcar se relaciona con las enfermedades siguientes:
1.- Caries dental.
Dentro de los factores que favorecen el desarrollo de las caries dental como la higiene bucal, el binomio consumo-biodisponibilidad del flúor, función salivar, predisposición genética, uno de los más estudiados es el consumo excesivo de azúcares simples.
Numerosos estudios epidemiológicos han demostrado la asociación entre caries y carbohidratos refinos o azúcares, especialmente la sacarosa o azúcar común. Los azúcares consumidos con la dieta constituyen el sustrato de la microflora bucal dando inicio al proceso de cariogénesis. Los nutrientes de mayor acción cariogénica son los 3 disacáridos más importantes cuantitativamente de la alimentación “occidental”: sacarosa, lactosa y maltosa. Se puede reducir la incidencia de caries si se reduce el consumo de azúcar, se evitan los dulces entre las comidas y no se consumen azúcares pegajosos.

2.- Aumenta la demanda de las vitaminas del complejo B.
Para el metabolismo de los carbohidratos se necesitan vitamina B-1 (aneurina o tiamina), vitamina B-2 (lactoflavina o riboflavina), ácido pantoténico y biotina. Este aumento en la demanda, acompañado de un aporte dietético insuficiente, conduciría a un déficit de las vitaminas del complejo B y sus respectivas consecuencias. Por ejemplo, las encuestas alimentarias realizadas durante la neuropatía epidémica que afectó a nuestro país en el año 1993, demostraron que los azúcares constituyeron uno de los alimentos de mayor consumo y una de las hipótesis planteada era el déficit de vitaminas del complejo B, corroborado por la respuesta favorable que tuvo la mayoría de los pacientes cuando se les suministró suplemento vitamínico.

3.- Hipertrigliceridemia.
Anteriormente se planteaba que las dietas con exceso de carbohidratos conducían a una hipertrigliceridemia debido al supuesto de que la vía de síntesis de grasa a partir de carbohidratos era una forma usual de disponer de sus excesos. Según información actual se plantea que este proceso rara vez ocurre en condiciones normales y solo se presenta cuando existe un excesivo consumo de carbohidratos y aun así, muy poca grasa neta se produce.7,8 Lo que parece ser dañino es la combinación de azúcares y grasas tal y como se observa en muchos alimentos refinados y procesados de alta preferencia (pasteles, chocolates, confiterías y otros), cuyo consumo podría aumentar en la población al mejorar las condiciones económicas del país. Esta combinación lleva al sobreconsumo de energía por dietas de alta densidad energética y favorece, por tanto esta alteración lipídica que constituye uno de los factores de riesgo para la enfermedad aterosclerótica, principal causa de muerte en el mundo en general y en el país en particular.

4.- Obesidad y diabetes mellitus.
La prevalencia de obesidad y diabetes mellitus ha sido en ascenso en el mundo en general y en Cuba en particular. Este factor alimentario inadecuado, conjuntamente con estilos de vida no saludables precipita y contribuye al aumento de la incidencia en estas enfermedades, en especial, al consumir alimentos ricos en carbohidratos simples en combinación con otros que contengan cantidades importantes de grasas ya que de esta manera se estará protegiendo la oxidación de la grasa de la dieta y da lugar por tanto a una mayor síntesis de tejido adiposo. El consumo cada vez mayor de alimentos donde se encuentran como integrantes azúcares refinos (en muchas ocasiones en combinación con las grasas) como los dulces, confituras, bebidas gaseosas, helados, jaleas entre otros, está desplazando cada vez más al consumo de alimentos, en particular, carbohidratos ricos en fibra dietética (cereales, leguminosas, frutas y vegetales frescos). Precisamente el consumo deficitario de fibra dietética conjuntamente con el consumo exagerado de azúcares refinados y grasas, son 2 factores exponenciales que precipitan las llamadas “enfermedades de la civilización”. Para cambiar el estado actual de las enfermedades crónicas degenerativas como obesidad, diabetes mellitus, dislipidemias, entre otras, se debe tener presente la función que desempeña la alimentación sana, equilibrada, completa y variada en la prevención o aparición de estas enfermedades, un consumo moderado de azúcares refinos o carbohidratos simples como parte de una dieta adecuada será un factor protector contra el desarrollo o aparición de estas. De igual forma, si hay dificultades para cubrir las necesidades de energía con una dieta variada y equilibrada, el azúcar puede contribuir a completarla, por lo cual, su consumo no debe ser entonces tan limitado.

Recomendaciones para limitar el consumo excesivo de azúcares refinados.
·         Disminuir el consumo de todo tipo de dulces (caseros, industrial y otros) así como de bebidas endulzadas.
·         Disminuir el consumo de alimentos donde se combinen los azúcares con las grasas.
·         En la alimentación de los niños no mezclar alimentos dulces con salados para evitar la adaptación del paladar a alimentos demasiado endulzados.
·         Consumir preferiblemente las frutas frescas y naturales.
·         No agregar azúcar a la leche o a los jugos de frutas.
·         Evitar la ingestión de dulces entre las comidas.
·         Limitar el consumo de azúcar en las infusiones (café, té).
·         Promover una dieta sana: rica en fibra dietética y baja en azúcares, en grasas y alimentos refinados.
·         Consumir preferiblemente azúcar integral (turbinada) en lugar de refinada (blanca).
·         Preferir el consumo de miel antes que de azúcar.
·         Educar a los miembros de la familia que el consumo excesivo de azúcar es dañino para la salud.
·         Consuma azúcar pero con moderación.

Los Carbohidratos y el Deporte.
Durante los últimos años se han producido cambios significativos en la comprensión del papel que juegan los carbohidratos durante el ejercicio, y esto permite realizar un asesoramiento más específico y más individualizado en cuanto a la ingestión de carbohidratos durante el ejercicio. Las nuevas directrices propuestas tienen en cuenta la duración (y la intensidad) del ejercicio y el asesoramiento no se limita a la cantidad de carbohidratos, sino que también propone el tipo de estos. La ingesta recomendada de carbohidratos se puede lograr consumiendo bebidas, geles con pocas grasas o alimentos sólidos bajos en proteínas y en fibra (barritas) y la elección debe basarse en las preferencias personales. Debe tenerse en cuenta que la mayoría de estudios se basan en descubrimientos realizados con corredores y ciclistas, por lo que es necesario investigar más para establecer los efectos y los mecanismos subyacentes de la ingestión de carbohidratos en los componentes de habilidad de deportes intermitentes de equipo.

En 1939 se publicó un artículo que demostraba que el uso de carbohidratos durante el ejercicio podía ser influido por la dieta y que este hecho podría mejorar la tolerancia al ejercicio (Christensen & Hansen, 1939). En la década de los 60 quedó claro que el glucógeno del músculo tenía un papel importante (Bergstrom & Hultman, 1966) y, en la década de los 80, unos primeros estudios demostraron que
la ingestión de carbohidratos durante el ejercicio mejoraba la capacidad (Coggan & Coyle, 1987; Coyle et al., 1983).
Durante los años siguientes no hubo muchos avances en este campo, hasta el 2004, que marcó el inicio de una serie de descubrimientos importantes respecto a la ingestión de carbohidratos durante el ejercicio. Estos descubrimientos y sus efectos sobre las directrices de la nutrición en el deporte son los que se tratarán en este artículo de revisión.
A medida que fue apareciendo nueva información, las recomendaciones para los atletas también evolucionaron. Aunque en las directrices más recientes se acepta, generalmente, que la ingestión de carbohidratos es importante para optimizar la resistencia, las recomendaciones no son muy específicas (Rodríguez, Di Marco, & Langley, 2009). Por ejemplo, las directrices más recientes del American College of Sports Medicine recomiendan una ingesta de carbohidratos de 30- 60 gramos por hora durante el ejercicio (Rodríguez et al.), pero no especifican el tipo de actividad, el nivel del atleta, etc. ¿Significa esto que estas recomendaciones generales son adecuadas para todos, tanto si se trata de un jugador de fútbol aficionado o de un ciclista profesional?
Con las pruebas obtenidas de estudios y los nuevos descubrimientos realizados en los últimos 5-10 años, es posible ofrecer un asesoramiento mucho más prescriptivo
y preciso a los atletas. La discusión en detalle de todas las pruebas permanece fuera del alcance de este artículo, puesto que ya se ha hecho en otros artículos recientes (Jeukendrup, 2004, 2010, 2011; Jeukendrup & Chambers, 2010; Jeukendrup & McLaughlin, 2011). El objetivo de este artículo es reunir toda la información y transformar nuestra comprensión actual en directrices prácticas para los atletas que compiten en diferentes pruebas.

En resumen, durante los últimos años se han producido cambios significativos en la comprensión del papel que juegan los carbohidratos durante el ejercicio, y estos cambios permiten realizar un  asesoramiento más específico y más
individualizado en cuanto a la ingestión de carbohidratos durante el ejercicio.
Las nuevas directrices propuestas tienen en cuenta la duración (y la intensidad) del ejercicio y el asesoramiento no se limita a la cantidad de carbohidratos, sino que también propone el tipo de estos. Las recomendaciones que se presentan en este artículo derivan principalmente de los estudios realizados con atletas entrenados y muy entrenados. Los atletas que trabajen a intensidades absolutas inferiores obtendrán tasas de oxidación de carbohidratos inferiores y, por tanto, deben ajustarse a la baja las cantidades que aquí se indican. La ingesta recomendada de carbohidratos se puede lograr consumiendo bebidas, geles con pocas grasas o alimentos sólidos bajos en proteínas y en fibra (barritas) y la elección debe basarse en las preferencias personales. Los atletas pueden utilizar una mezcla de estrategias para lograr sus objetivos de ingesta de carbohidratos. Sin embargo, debe equilibrarse con un plan de ingestión de líquidos. Hay que tener en cuenta que se ha demostrado que los alimentos sólidos y las soluciones de carbohidratos altamente concentradas reducen la absorción de líquidos.
Aunque se puede evitar parcialmente la ralentización del vaciado gástrico y la absorción mediante el uso de transporte múltiple de carbohidratos, se trata de algo que el atleta debe tener en cuenta a la hora de desarrollar su estrategia nutricional. Aunque se necesita investigar más, se recomienda ajustar la estrategia de nutrición para reducir las probabilidades de molestias gastrointestinales y aumentar la capacidad de absorción del intestino.

            Podemos concluir que los carbohidratos en si, son un macronutriente escencial para los organismos, siendo la principal fuente de energía para ellos, sin embargo el consumo inadecuado y la disponibilidad de carbohidratos refinados en la mayoría de los alimentos chatarra a bajo precio, generan un consumo exagerado y descontrolado generando todas la alteraciones al organismo, ya mencionadas.
Es importante dar relevancia a las recomendaciones sobre el consumo de este macronutriente a efectos de no generar complicaciones a la salud y se generen enfermedades mundiales,

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